viernes, 3 de diciembre de 2010

La estrategia de Alfonsín

-Carlos, esto puede llegar a terminar mal.

Zanini paró la grabación con el control remoto y se apoyó contra la pared. Miró la cara consternada de la Presidenta y volvió a mirar a la televisión: había quedado la imagen petrificada de Ricardo Alfonsín, con una sonrisa enorme y saludando a la gente que había presenciado su lanzamiento como precandidato a presidente para el 2011. El secretario Legal y Técnico de la Presidencia chasqueó la lengua y comenzó:
-¿En serio me estás diciendo, Cristina? ¿Escuchaste lo que dijo? ‘¡La inflación! Si los radicales sabremos de inflación…’. Parecía que estaba diciendo “los radicales los vamos a matar de hambre de nuevo con la hiperinflación”.
Cristina se rió.
-Sí, es verdad, todavía le falta un poco de práctica con los discursos. Pero hay algo que estuve pensando mientras hablaba. Es como que tuve un deja vú. ¿Sabés lo que es un deja vú?
-Sí, sí.
-Bueno… ¿Viste lo que decía? Habló de la moralidad, de rajar a cualquier funcionario corrupto, de mandarlo a la cárcel, sin un gobierno que lo defienda… ¿Ves? Nos quiere poner a nosotros el mote de corruptos. Ya andan diciendo que Jaime va a ser el María Julia del kirchnerismo. Además, viste lo del estadio en Formosa, con los tipos que se mueren de hambre y el tema de darles la plata a ellos. La del estadio es plata que pusimos nosotros. Se estaba quejando  por el manejo de los fondos nacionales a las provincias y después dijo la palabra  “despilfarro”. ¿Te das cuenta?
-A ver…
-¡Pero Carlos! Es obvio. Nos quiere asociar con el menemismo.
-¿Qué?
-¡Obvio! ¿No ves? Corrupción, despilfarro de plata, gente muriéndose de hambre… Se proclama dueño de la responsabilidad social, de la democracia social. A nosotros nos planta como los insensibles que dejan al pueblo muerto de hambre y las riquezas concentradas y él aparece como El Gran Redistribuidor. ¡Qué bronca! Pero además… ¿distribuir qué? ¡La riqueza que generamos nosotros en siete años de rompernos el culo? Claro… es muy fácil armarte un discurso con los logros de los demás. El discurso fue algo así: el kirchnerismo hizo todo bien, pero le faltaron algunas cosas; eso vamos a hacer nosotros.
La Presidente volvió a mirar a Zanini, esperando una respuesta. Ante la cara vacía de su secretario prosiguió:
-¿Pero viste además cómo va a ser si se postula? La Alianza 2. Alfonsín presidente, Binner de vice. Decime que no te suena a un “De La Rúa-Álvarez”. Me da miedo. Fue una alianza panradical que le ganó al peronismo: lo mismo puede pasar ahora. Además levantan las mismas banderas. Si nos siguen apareciendo casos de corrupción como Jaime, o más tapas envenenadas de Clarín sobre mi patrimonio, les regalamos la elección.
-Cristina, escuchate. ¿Te da miedo la Alianza? ¿De La Rúa? Por favor, en la memoria de la gente, debe ser el peor y el más ridículo gobierno democrático que haya habido en el país.
-Ayy, Carlitos. Lo que pasa es que el pueblo no tiene memoria…
Zanini subió las cejas. Ante la sorpresa de su secretario por la frase que acababa de largar, la Presidenta intentó explicarse:
-Y sí, mirá… es así. Si no fuese así, después de Menem ya nadie votaría a un peronista. En serio te digo. La gente ve siempre algo renovador en un candidato nuevo. Aunque sea del mismo partido que uno que ya los mató de hambre antes. Fijate que mucha gente apoya a un tipo que es una calcomanía de otro que les hizo explotar una crisis inflacionaria y hambreó a una gran parte de la sociedad.
-Sí, puede ser que tengas razón.
-Lo peor de todo es que va a ser duro atacarlo en la campaña. Es como si el viejo le hubiese puesto un manto encima cuando se murió y ahora nadie lo puede criticar, por lo menos públicamente. Es que “es el hijo del Padre de la Democracia”.
De repente, Cristina se quedó pensativa. Entonces, sonriendo dijo:
-Já. ¿Te diste cuenta? Ricardito es el hermano de la Democracia.

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